Hola de nuevo gente ^^:
Capítulo 17:
Pasaron varios días sin que tuviera la más mínima noticia de Dereck.
Me negaba a cumplir mi tarea como caza vampiros, ya que temía encontrarme cara a cara con el retorcido y burlón Dereck, y caerme rendida en sus brazos, llorando y, a la vez que maldiciendole por lo que me estaba haciendo, buscándose sus labios, para sellarlos con los mios...
Estaba volviéndome loca, me había vuelto irascible y marginada. Selene casi se había rendido ya de venir a visitarme, y solo lo hacía de muy tarde en tarde.
Mi abuelo no me molestaba nada más que para obligarme a comer. Realmente, yo no estaba segura del por que de mi comportamiento. No era por que Dereck no me quisiera, cosa que había dejado bien claro la última vez que le ví, porque me e dado cuenta de que no soy nada sin ti. Y se que si hubiera ido al parque, o simplemente hubiera salido de la Ciudad Subterránea, el me habría encontrado, y me preguntaba si, tal vez, fuera por que me quería tanto que sería capaz de dar su vida por la mía... y eso me hacia temblar, retorcerme de horror, por que, ¿qué sería yo sin el? una vida eterna... solitaria, y plagada de pesadillas.
Malcom llamó a la puerta un par de veces, interrumpiendo mis pensamientos. Yo no respondí, me arrebujé contra la manta, y me hice la dormida, pero el sabía que yo estaba allí dentro, por lo que entre abrió la puerta.
-Malena... yo...¿Malena?- entró en la habitación, y, con cuidado, se sentó en el borde de la cama, me acarició suavemente el pelo, y siguió hablando-tienes que volver...
-Estoy aquí...-repuse, sin destaparme, sin moverme siquiera.
-No, no, no lo estas. Además, te necesitamos en la caza, a ti... te gustaba...
-Si, me gustaba, tu lo has dicho.
-Si al menos me dijeras que te pasa... yo podría...-me incorporé de golpe, de forma que el tuvo que levantarse, sobresaltado.
-¿Podrías que? ¿devolverme el corazón? No Malcom, no...
Noté que sus hermosos ojos verdes se llenaban de consternación y apuro, pero también supe que no se rendiría.
-Malena, no se lo que te pasa, pero sea quien sea el que te haya hecho esto... no te merece, ¿me oyes?
-Él no me a hecho nada... soy yo la que le esta haciendo a él...-cuando me di cuenta de lo que estaba diciendo, ya era demasiado tarde. Acababa de declarar ante Malcom abiertamente que había alguien en mi vida, y que ese alguién no era el... pero ya era demasiado tarde.
El no dijo nada, volvió a sentarse en el borde de mi cama, y enterró la cara entre las manos.
No podía evitar la tristeza que sentía ante tal situación, por lo que cogí suavemente a Malcom de la cara, y le hice mirarme a los ojos. Hice un esfuerzo por sonreír.
-Ey, yo te quiero Malcom... pero creo que yo no soy lo mejor para ti, te haría daño... como se lo hago a todos...- un sollozo escapó por mi garganta, y tuve que bajar la cabeza, de forma que mi largo pelo oscuro cayera sobre mis ojos.
Esta vez fue Malcom el que me obligó a levantar la mirada, y, sin previo aviso, depositó un suave beso, muy delicadamente, casi sin rozarme, en mis labios, desprevenidos, que no supieron como reaccionar.
Malcom bajó la mirada, y luego, muy despacio, salió de la habitación.
Yo me quedé allí, con los ojos empañados, la mirada perdida, y el corazón a mil, ¿por qué me pasaba esto a mi? ¿qué había hecho para merecer esta vida? desde pequeña mis padres me había tomado como en estorbo, después me adoptan los darack, y mi vida se vuelve algo más tranquila y amena, luego, los malditos vampiros se cargan a mi mejor amiga Silvy, y descubro, justo cuando ya soy una darack, que ella es ahora una de mis enemigos. Después, llegó Dereck, con su aura misteriosa y maligna, su rostro de ángel y su alma de demonio... y yo tuve que enamorarme de el, un vampiro, mi enemigo, debería odiarle, y de hecho, creo que una parte de mi lo hacía... pero eso hacía más exitantes nuestras escapadas, que apenas había sido tres. Y Malcom, tenía que haberse enamorado de mi, de la persona más malvada y traicionera que existe en la tierra...
Me levanté de golpe, salí de mi cuarto, cogí las armas, y me puse un gorro negro. Mi abuelo salió del salón a todo correr.
-¡Malena! ¿a dónde vas?- yo le dirigí una mirada casi psicótica.
-A matar unos cuantos vampiros.- Byjon no respondió, pero noté que su mirada era de preocupación fortuita, como imaginandose que tendría que ir a recoger mis miembros desparramados por la carretera.
-Llamaré a Malcom.-fue lo único que atinó a decir.
