Noches de Luna Llena

En un mundo poblado por criaturas inverosimiles, donde los darack, antepasados de los vampiros, y estos mismos libran una lucha eterna, regida por la enemistad de sus reyes supremos. Malena, una joven humana adoptada por los darack y combertida en una de ellos, tendrá que luchar contra sus sentimientos hacia el ser equivocado, el principe de los vampiros. Pero el odio, la enemistad, el amor, el caos, la traición y la incertidumbre son una mezcla que no puede dar nada bueno...
domingo 29 de noviembre de 2009

NDLL (17.1)

Hola de nuevo gente ^^:

Capítulo 17:

Pasaron varios días sin que tuviera la más mínima noticia de Dereck.

Me negaba a cumplir mi tarea como caza vampiros, ya que temía encontrarme cara a cara con el retorcido y burlón Dereck, y caerme rendida en sus brazos, llorando y, a la vez que maldiciendole por lo que me estaba haciendo, buscándose sus labios, para sellarlos con los mios...

Estaba volviéndome loca, me había vuelto irascible y marginada. Selene casi se había rendido ya de venir a visitarme, y solo lo hacía de muy tarde en tarde.

Mi abuelo no me molestaba nada más que para obligarme a comer. Realmente, yo no estaba segura del por que de mi comportamiento. No era por que Dereck no me quisiera, cosa que había dejado bien claro la última vez que le ví, porque me e dado cuenta de que no soy nada sin ti. Y se que si hubiera ido al parque, o simplemente hubiera salido de la Ciudad Subterránea, el me habría encontrado, y me preguntaba si, tal vez, fuera por que me quería tanto que sería capaz de dar su vida por la mía... y eso me hacia temblar, retorcerme de horror, por que, ¿qué sería yo sin el? una vida eterna... solitaria, y plagada de pesadillas.

Malcom llamó a la puerta un par de veces, interrumpiendo mis pensamientos. Yo no respondí, me arrebujé contra la manta, y me hice la dormida, pero el sabía que yo estaba allí dentro, por lo que entre abrió la puerta.

-Malena... yo...¿Malena?- entró en la habitación, y, con cuidado, se sentó en el borde de la cama, me acarició suavemente el pelo, y siguió hablando-tienes que volver...

-Estoy aquí...-repuse, sin destaparme, sin moverme siquiera.

-No, no, no lo estas. Además, te necesitamos en la caza, a ti... te gustaba...

-Si, me gustaba, tu lo has dicho.

-Si al menos me dijeras que te pasa... yo podría...-me incorporé de golpe, de forma que el tuvo que levantarse, sobresaltado.

-¿Podrías que? ¿devolverme el corazón? No Malcom, no...

Noté que sus hermosos ojos verdes se llenaban de consternación y apuro, pero también supe que no se rendiría.

-Malena, no se lo que te pasa, pero sea quien sea el que te haya hecho esto... no te merece, ¿me oyes?

-Él no me a hecho nada... soy yo la que le esta haciendo a él...-cuando me di cuenta de lo que estaba diciendo, ya era demasiado tarde. Acababa de declarar ante Malcom abiertamente que había alguien en mi vida, y que ese alguién no era el... pero ya era demasiado tarde.

El no dijo nada, volvió a sentarse en el borde de mi cama, y enterró la cara entre las manos.

No podía evitar la tristeza que sentía ante tal situación, por lo que cogí suavemente a Malcom de la cara, y le hice mirarme a los ojos. Hice un esfuerzo por sonreír.

-Ey, yo te quiero Malcom... pero creo que yo no soy lo mejor para ti, te haría daño... como se lo hago a todos...- un sollozo escapó por mi garganta, y tuve que bajar la cabeza, de forma que mi largo pelo oscuro cayera sobre mis ojos.

Esta vez fue Malcom el que me obligó a levantar la mirada, y, sin previo aviso, depositó un suave beso, muy delicadamente, casi sin rozarme, en mis labios, desprevenidos, que no supieron como reaccionar.

Malcom bajó la mirada, y luego, muy despacio, salió de la habitación.

Yo me quedé allí, con los ojos empañados, la mirada perdida, y el corazón a mil, ¿por qué me pasaba esto a mi? ¿qué había hecho para merecer esta vida? desde pequeña mis padres me había tomado como en estorbo, después me adoptan los darack, y mi vida se vuelve algo más tranquila y amena, luego, los malditos vampiros se cargan a mi mejor amiga Silvy, y descubro, justo cuando ya soy una darack, que ella es ahora una de mis enemigos. Después, llegó Dereck, con su aura misteriosa y maligna, su rostro de ángel y su alma de demonio... y yo tuve que enamorarme de el, un vampiro, mi enemigo, debería odiarle, y de hecho, creo que una parte de mi lo hacía... pero eso hacía más exitantes nuestras escapadas, que apenas había sido tres. Y Malcom, tenía que haberse enamorado de mi, de la persona más malvada y traicionera que existe en la tierra...

Me levanté de golpe, salí de mi cuarto, cogí las armas, y me puse un gorro negro. Mi abuelo salió del salón a todo correr.

-¡Malena! ¿a dónde vas?- yo le dirigí una mirada casi psicótica.

-A matar unos cuantos vampiros.- Byjon no respondió, pero noté que su mirada era de preocupación fortuita, como imaginandose que tendría que ir a recoger mis miembros desparramados por la carretera.

-Llamaré a Malcom.-fue lo único que atinó a decir.


sábado 28 de noviembre de 2009

NDLL (16.2)

Hola!! jus ya se que hace trillones de años que no público nada, pero es que estaba muy liada con otros de mis miles de historias personales... por lo que, casi se me había olvidado seguir la de Noches de Luna Llena, que sin embargo, e descubierto que me llena mucho, no se, me gusta, y estoy siendo capaz de seguirla, más o menos:

Dereck se levantó, y volvió a meter las mano en los bolsillos, el viento revolvió su pelo negro.

-Bueno, si no me quieres aquí, me voy, tranquila, no te molesto más.-empezó a avanzar, pero me levanté, de un salto, y me agarré a su cazadora, dejando caer la cabeza.

-¡Espera! No te vayas...- el se volvió, y sonrió, satisfecho.

-¿Y por que no?-preguntó, alzando las cejas.

-Por que...-empezé-por que te necesito, quiero... quiero estar contigo...-terminé, con un sollozo apagado. El me levantó la cara con cuidado, y me miró, intensamente.

-Suficiente.-dijo, con suavidad. Y, pegando mi cuerpo al suyo, beso mis labios. No tardé en reaccionar, y pronto, seguí sus labios, con una enorme felicidad y exitación interior.

El me separó de si, cuando veía que la cosa empezaba a descontrolarse.

-Eh,-dijo sonriendo-o te controlas tú, o me controlo yo, pero no te quedes media hora pegada a mi, o al final va a darte algo.

Solté una carcajada, y volvío a acercarme a el, con una sonrisa coqueta.

-Pues estonces controla tu, por que yo no voy a ser capaz.-y volví a besarle, acariciandole los labios con los mios.

Al cabo de unos segundos, nos separamos, y yo me abracé a Dereck, con fuerza.

-Ven conmigo, unete a nosotros.-supliqué. El me separó de si, y me miró seriamente.

-¿Sabes que pasaría si hiciera eso? Que los tuyos acabarían conmigo antes de darme tiempo a decir nada.

-Pero... tu, eres casi invencible, ¿no?-protesté, terca.

-Malena, no si me atacan 100 darack a la vez, no podría hacer nada. Ademas, Malcom se sentiría ofendido, ¿no te parece?

-¿Por qué?-pregunté confundida.

-Por que su amada Malena hubiera preferido a su enemigo mortal antes que a el.

-Tu no eres el primero en besarme.-le espeté, algo molesta.

El sonrió.

-Lo se, y me da igual, lo importante no es quien sea el primero, si no el último, y de momento, ese no e sido mas que yo.-volvió a sonreir, y empezó a avanzar, corrí tras el y le agarré del brazo.

-Eh, ¿por qué?-el chico sacudió la cabeza, y sus ojos negros se clavaron en los mios marrones

-Por que eres diferente, y desde la primera vez que te vi, por mas que lo e intentado, no puedo olvidarte...- alzó una mano, y me acarició el rostro- y porque me e dado cuenta de que no soy nada sin ti.

Me tembló el labio inferior, y no pude evitar la lagrima que resbalo por mi pálido rostro.

Giré la cabeza, con rabia, y cuando volví a mirar a Dereck, descubrí que el ya no estaba allí, y en cambio, vi a Malcom corriendo hacia mi.

-¿Malena, estas bien?-preguntó, con angustia.

Volvió a temblarme el labio, arrugué el entre cejo y la nariz, pero las lagrimas salieron solas, y, como una niña llorona, me abrace a mi amigo, que no sabía muy bien como reaccionar, y, ante toda duda, me acaricio el pelo, pero en mi mente, solo había pensamientos para Dereck, que se agolpaban, gritandome...


viernes 28 de agosto de 2009

NDLL (16.1)

Hola!!eh aquí otra parte ^^ espero que os guste:

Capítulo 16:

-¡Malena!, ¿a dónde vas tu tan rápido?-preguntó mi abuelo, cuando yo, después de la cena ya salía corriendo por la puerta.

-Eh... a... dar un paseo, necesito que me de el aire ¿sabes?-Byjon me dirigió una penetrante mirada, estaba claro que no se lo tragaba, pero no había pensado una escusa mejor aún.

-¿Quién es?-soltó entonces, cuando yo me enrollaba una bufanda oscura. Me quede petrificada, como una pidra, mirando hacía la nada, con gesto distante. Me dí la vuelta, con lentitud.

-¿Quién?- pregunté, inocentemente.

-El chico por el que mi nieta suspira, por supuesto.-ahora si, que me quede helada. No podía ser que se me notara tanto, si ni si quiera estaba segura de que el “chico” en cuestión me gustara... vale, un poquito si...

-Yo no suspiró por nadie.-espeté, de mal talante, si mi abuelo supiera...

-¿No será Malcom verdad?, ¿Es Malcom?

-¡Abuelo!-protesté, mirando el relog. En realidad, no habíamos quedado a ninguna hora concreta, y de hecho, yo había dudado seriamente en acudir a la cita, aunque al final, recordando el beso... aquel beso que tantas cosas me había hecho sentir...- por supuesto que no es Malcom.

-Osea que hay un chico.

-Hay muchos chicos.

-¿Qué hay muchos chicos?-preguntó, escandalizado.

-Quiero decir, que no hay ninguno especial.-mentí, con toda mi sangre fría.

-Ah... claro, bueno, no vuelvas execibamente tarde.-asentí, y al fin, salí de la casa.

Me dirigí con paso rápido a la salida, pero, con la mala suerte de la que soy famosa, me choqué de bruces con Malcom... genial.

-¿Malena?, ¿a dónde vas?- se interesó, sujetandome, para que no me cañera, por el impacto.

-Esto... a dar un paseo...

-Oh, ¿quieres que te acompañe? Creo que tenemos que hablar.- horror, ¿y ahora que?, mi corazón habló por mi, cruelmente.

-No tenemos nada de que hablar, y ahora, si me disculpas-dije cortante-tengo prisa.

Y allí lo deje yo, con la mirada perdida, y una extraña expreción en el rostro.

Corrí de nuevo, y esta vez, no me tropecé con nadie más. Abandoné la Ciudad Subterránea, y avancé, algo más tranquila, hasta el parque de la noche anterior. Ese día había dejado a Tsuki en mi cuarto, no quería arriesgarme a que se escapara.

Me senté en un banco, y a los pocos minutos sentí una precencía junto a mi.

Miré el perfil, perfecto, de Dereck, y me sonrojé, delicadamente. El chico observaba la fuente, que borboteaba justo delante nuestra. Tenía las manos en los bolsillos de la cazadora, y el viento revolvía su pelo negro.

-¿Te a costado mucho escaparte?-preguntó, aún sin mirarme.

-¡No me eh escapado!-casi grité. El se volvió hacía mi, y sonrió.

-No empecemos como ayer, Malena, es rídiculo. Admitelo, y punto. Tarde o temprano lo harás.-aseguró, muy combencido.

-Eres insoportable...-murmure. Dereck volvió la mirada a la fuente, de nuevo, y sacó las manos de los bolsillos, para cruzar los brazos ante el pecho, en actitud relajada.

-Aun así has venido, ¿no?

-¿Quién te dice que eh venido por ti?-pregunté salamera.

-Malena, ayer mismo me suplicaste que te llevara conmigo, me dijiste... que me querias, me besaste. ¿Qué otra prueba necesito?

Yo desvié la mirada, y volví a sonrojarme.


jueves 27 de agosto de 2009

NDLL (15.2)

Hola!! hoy traigo una parte un poco... jiji, bueno ya vereís, me encanta Dereck xD

Los ojos negros de Dereck aparecieron en mis recuerdos, vividos, como... dos lunas refulgentes. Sacudi la cabeza, tal vez, solo tal vez, Malcom tuviese razón, y me estuviera obsesionando un poquitín. Deje el tema estancado, ya lo aclararía después.

Me levanté, y alcancé a ver a Malcom meterse en su casa en la lejanía. Yo seguí mi camino recorriendo las calles de La Ciudad Subterránea. Ví a unos niños jugueteando con lo que parecía una pequeña bola de pelo negra y blaca. Me acerqué y comprové o sin cierta sorpresa que aquello que había creido una pelotita de lana era, sin ir más lejos, un cachorro de Husky Siveriano negro y blanco, parecía ser hembra. Lo separé de los niños, que empezaban a tirarle del rabo y cosas similares, rescatandolo de un destino desafortunado. Cuando lo acunaba en mis brazos, alejandome de allí lentamente, abrió sus pequeños ojos perrunos, mostrandome unos hermosos ojos azul claro, tan claro que casi parecía blanco, con el contraste de su pelaje negro y por la barriga blanco, lo hacía aún más especial de lo que ya era de por si. Le llevé hasta mi casa, y dejandolo suavemente en el suelo, le puse agua y algo de comida. Observé como mi nueva mascota comia fervientemente, y me dediqué a buscarle un buen nombre. Pense que devía tener alguna relación con sus hermosos ojos azulados. Me decidí por que devía ser japonés, es un idioma bonito, tenía varias opciones: Daiki-brillar, Etsu-celestial, Kai-mar, y Tsuki-Luna... me decanté por Tsuki, ya que la luna tenía mucho significado para mi. Volví a coger a la pequeña Tsuki, fue una suerte encontrarmela, asi al menos, alguien me haría compañía en los largos días de vigilia. Salí de la casa, y paseé, con la mente en blanco, por aquella ciudad que me había acogido tanto tiempo atrás. Sin darme cuenta, crucé los portones que salían a la superficie, y seguí hasta un peuqueño parque, no muy alejado, con paso lent, me senté en un banco, alejado de toda persona.

-Es dificil mentir a tus seres queridos ¿no?-me sobresalté, allí, a mi lado, en el banco, estaba Dereck, con una sonrisa en los labios, mirandome, fijamente. No lo había oido llegar, y eso me cabreó.

-Yo no les miento.-espeté.

-¿A no?-preguntó, burlon- entonces ¿qué?, ¿no les dices toda la verdad?-se mofó de mi.

Yo fruncí el ceño.

-Hay cosas de las que es mejor que nadie sepa nada.-contraataque.

-Oh si, es verdad, como el que te dejes acariciar por un vampiro, ¿no?

-Yo no me dejo acariciar por ningún vampiro.-espeté, mirandole a los ojos, pero entonces, el alzó la mano, y, con tanta suavidad de la que es posible un ser de la tierra, me acarició la mejilla, como aquella noche. Yo cerré los ojos, pero me separé de el, con un brusco moviemiento.

-Dejame en paz, ¿vale?-el se levantó.

-¿Es eso lo que quieres?, ¿de verdad piensas que yo no soy importante, para ti?

-Yo... si.-dije, levantandome tambien, y mirandole, desafiente.

-Que equivocada estas, Malena, no sabes nada, solo haces lo que ellos te dicen que hagas, eres una marioneta.

-¿Y tu no? Acaso no obedeces las ordenes de un superior.

El me dedicó una media sonrisa rebelde.

-Solo las obezco por que sus intereses son los mismos que los mios, ¿o crees por el casual que mi señor me a enviado aquí para hablar contigo?-yo desvié la mirada, pero el me agarró de la barbilla. Tsuki ladró, desde mi regazó.

-No...-susurré. Tsuki cayó de mis brazos, y se puso a ladrar, a nuestros pies.

-Me lo imaginaba.-sentenció, volviendo a sonreir.

-Eres imbecil...-dije.

-Puede ser.-respondió, sin inmutarse.

-¡A!-grité, mientras me lanzaba contra el, ya me estaba poniendo de los nervios, pero Dereck me agarró de las mueñecas, me pegó contra el tronco de un árbol, y pegó su cuerpo al mio. Sentí si respiracion, embriagadora, sus ojos, chispeantes, su sonrisa, elocuente, su tacto, magnetico, y no pude evitar lo que hice a continueacion, acerqué más mi cara a la suya, y, con suvidad, acaricie sus labios con los mios, el respondióp de inmediato, pegandome más al árbol, bajando sus manos hasta mi cintura.

Una fuerte corriente electrica recorrió mi cuerpo, yo seguía el movimiento de sus labios, enfermizamente, enredé mis dedos en su pelo negro, atrayendolo, si era posible, más hacía mi. Nada ni nadie podría haberme separado de él en aquel momento. Sentía el cosquilleo, cada vez más fuerte por todo mi cuerpo, aumentado por las manos de Dereck, que lo acariciaban, como si fuera el tesoro más valioso del universo, pero entonces, el se separó de mi, y me miró intensamente, aun agarrandome por la cintura.

-Malena, te vas ahogar.-comentó, sonriendo con lujuria. Era cierto, jadeé, por la falta de oxigeno, los darack,al contrario que los vampiros, si necesitamos respirar, como los humanos.

Él me soltó, y se separó un tanto, dejandome espacio, seguia sonriendo.

-Esto... esto esta mal.-dije yo, respirando agitadamente.

-Bueno, eso le dará emoción, ¿no crees?- dijo, agachandose a acariciar a Tsuki. Yo me agaché junto a el, y le miré a los ojos, negros y profundos.

-Deja que me vaya contigo-la adrenalina me había subido al cerebro, el beso de Dereck había despertado sentimientos en mi que creía que no existian, me había hecho sentir viva, y supe, desde ese momento, que no podría vivir lejos de el.

-No puedes.-se levantó, y se puso serio.-vamos Malena, tienes que volver.

-Pero...-Dereck sonrio.

-Mañana volveré, y podrás abusar de mi.-dijo, guiñandome un ojo, picaramente.

-Yo no abuso de ti.-protesté.

-Tranquila, no te denunciare por intento de violación, al fin y al cabo, yo estaría deacuerdo.-volvió a alzar una media sonrisa, insinuante.

Me acerqué a el, y pasé mis dedos por su sedoso pelo negro.

-Sabes, aunque parezca increible... creo que te quiero... para mi.- el sonrió aun más, pero no dijo nada, simplemente, rozó unos sigundos mis labios con los suyos, y luego, se despidió con un movimiento de cabeza.

Y allí me quedé yo, con el corazón palpitando, sangrando por la ausensia de un vampiro.